 |
LAS RELACIONES
ALUMNO-PROFESOR COMO CLAVE DE LA
EDUCACIÓN
(
Introducción ) |
|
|
Toda reflexión sobre el
hecho educativo, el acto
didáctico, no puede, sino
enriquecer la propia
actividad docente.
El educador, expuesto día a
día al desgaste, encontrará
en este artículo pistas y
fuentes que le permiten
autoevaluar su presencia en
las aulas, medir las
reacciones de sus alumnos,
marcarse nuevas metas en su
quehacer profesional.
Las nuevas generaciones que,
año tras año, acuden a la
clase, aportan una
psicología y comportamientos
diferenciados que obligan al
profesor a cambiar de
estrategias, permaneciendo
él mismo como actor del
hecho educativo. Tarea nada
fácil y que precisa por
tanto de la reflexión y
aporte de nuevas
investigaciones.
PRÓLOGO:
Siendo la educación un
proceso de comunicación, el
concepto de educación debe
aludir a la relación entre
educador y educando. Por su
misma naturaleza, la
relación educativa está
llamada a ser una de las
grandes relaciones humanas;
empieza siendo una relación
institucional, pero
tal situación debería
superarse ganando una
hondura humana, pues, entre
las pocas relaciones que se
nos han dado en esta vida _
amistad, amor, comunidad de
trabajo_ la relación con un
auténtico maestro es quizá
la más fundamental y la que
más intensamente llena y
forma nuestro ser.
Pero las
relaciones humanas tienen
varios tropiezos. Su éxito
se halla condicionado por
los temperamentos y las
actitudes de dos personas,
lo cual significa el
concurso de tantos elementos
que fácilmente fallará
alguno de ellos,
dificultando la buena
relación y creando problemas
diversos. |
|
|
|
 |
DISCUCIONES
Dsystem. can add discussing
Board 2000g o use and
navigate, fully customizab
isystem. can add discussing
andby topic.
learn me more... |
 |
REFORMAS
Dsystem. can add discussing
Board 2000g o use and
navigate, fully customizab
isystem. can add discussing
andby topic.
learn me more... |
 |
OPINION
Dsystem. can add discussing
Board 2000g o use and
navigate, fully customizab
isystem. can add discussing
andby topic.
learn me more... |
|
|
Educación |
|
 |
|
Por
"Mario
Pleitez"
Master en Educación y
Lic. en Literatura
|
|
Las dificultades pueden ser
notables tratándose de la relación humana, se
suscitan otras por lo que el rol de profesor puede
significar en cuanto a actitudes de exigencia,
corrección, autoridad y, en general, salvaguardia
de unos principios que no siempre resultan
coincidentes con las inclinaciones naturales del
alumno. Tengamos presente además, el educador no
sólo transmite conocimientos y los posibilita, sino
que también se transmite a sí mismo, sus partes
buenas y malas, su configuración personal, con lo
cual la relación educativa se agrava con el peso de
eventuales defectos individuales del profesor;
hasta el punto de que “no tenemos derecho a creer
que si los alumnos nos abandonan, si rompen los
valores en que siempre hemos creído, ha sido ligera
y caprichosamente. Lo que ha sucedido ha sido la
erupción violenta de una energía que había navegado
subterráneamente durante muchos años por los pozos
ocultos de cada uno de los participantes en la
relación” (J.L. Álvarez).
Entendida la comunicación educativa como una
dialéctica entre enseñar y aprender, el enseñante
opera básicamente en un circuito de información; y
para la eficacia de éste convienen que el profesor
no se limite sólo a ofrecer contenidos, sino que
consiga que los discentes los reciban, los asimilen
y se dispongan a operar con ellos.
Esto es enseñar y educar. Pero esto
es suscitar actitudes, y la formación de las mismas
se consigue no tanto con la comunicación lógica
cuanto con la comunicación afectiva, personal. Por
eso la importancia del enseñante no sólo no se pone
en discusión, sino que su rol es objeto de una
constante y creciente valorización, incluso dentro
de un sistema educativo que se basa, en amplia
medida, en recursos técnicos.
En efecto, la interacción humana en todas sus
ramificaciones complejas e imprevisibles es
considerada como un elemento insustituible para
favorecer, del mejor modo posible, el desarrollo de
la personalidad del alumno.
Los estudios actuales sobre la eficacia de la
acción educadora tienden a fijarse en la
personalidad total del enseñante, ya que éste no
pone en acto una actitud determinada, sino toda su
personalidad, de tal manera que constituye el
principal factor que determina la atmósfera de la
clase y la reacción del niño en la experiencia
escolar, el tono emocional de la clase depende en
parte no de acontecimientos dramáticos, sino de
sentimientos y actitudes producidas de un modo
básico por la experiencia cotidiana. |
|
|